Friday, August 8, 2008

COMIENDO EN MUNICH.



El equivalente en Múnich del newyorkino Dean & DeLuca es el Alois Dallmayr, una tienda, café, restaurante que reúne una buena parte de las delicatesses del mundo y de la región bávara. Supera a la primera en su hermoso local (aunque no en variedad mundial de productos), Dallmayr es la mejor tienda gourmet de la ciudad. Está al mismo nivel que Fauchon en París, o que Fortnum & Mason en Londres. Esta tienda era la proveedora de la realeza bávara. Se trata de toda una institución en el Casco Antiguo, muy conocida por sus elaborados escaparates y deliciosos desayunos con champán en el café.
Puedo describirla como una antigua e inmensa tienda de luz cálida en el que se respira tradición: está abierta desde 1700
Posee diversas áreas en la que hallamos: fina chocolatería y bombonería de la casa, dulces y pasteles, una bodega de vinos y diversas bebidas alcohólicas y panadería. Una de las más lindas es en la que se vende café recién tostado, proveniente de todas partes del mundo, guardados en contenedores antiguos de porcelana, bellamente pintadas y, justo al frente queda el área de té.
En otra ala del Dallmayr se encuen- tran las frutas, quesos, embutidos, carnes, foie, junto a un mostrador en la que se venden canapés y comida para llevar o comer justo allí, en unas mesitas pequeñas, en la que uno se puede tomar una copita de vino y conversar, paladeando alguna de estas exquisiteces.
Arriba queda un gran café de decoración clásica en donde se puede comer o tomar un café y un postre, que no llegan al refinamiento de los franceses pero son ciertamente ricos. También tienen un área de restaurante y un área especial para comprar cigarros y habanos. Los precios dependen, claro está, de lo que compremos, pero tomar un café o un canapé no resulta costoso, igual que el resto de la ciudad. Los fines de semana suele estar tan a tope que resulta agobiante para muchos. Pero es el sitio ideal para rendirle culto al placer de comer y beber con 300 años de tradición respaldándolos.

Saturday, July 19, 2008

EL MONTE ANALOGO



René Daumal es un ‘bicho raro’ de la literatura, uno de esos escritores que, tal vez si hubiesen vivido más tiempo —o hubiesen tenido mejor suerte con sus creaciones—, habrían merecido cierta atención.
“El monte análogo” fue la última obra que escribió; tan última, que expiró (literalmente) en mitad de una frase y la novela quedó, pues, inacabada. Un hecho que, aun cuando no es óbice para considerar el libro como un magnífico relato, supone un tremendo contratiempo a la hora de valorarlo. La editorial Atalanta ha optado por incluir unos apéndices de los editores franceses en los que, gracias a unas notas de Daumal, se trata de ‘reconstruir’ el proyecto original del escritor y de ofrecer al lector unas pistas para que pueda imaginar el final de la novela. Sin embargo, la cruda realidad es que no hay nada que pueda sustituir al propio creador, y se echa de menos esas páginas que nunca saldrán de la mano de René Daumal.
Y dice uno que se echan de menos porque, en verdad, “El monte análogo” es un libro excelente. Metáfora vital, viaje iniciático o novela de aventuras: todo en uno, pero el conjunto no es indigesto, sino, por el contrario, un placer para cualquier paladar (literario).
La trama es sencilla: Pierre Sogol, un excéntrico personaje (científico, aventurero, ensayista y mil cosas más), se pone en contacto con varias personas para iniciar un viaje en busca del monte análogo, una montaña legendaria que, supuestamente, une la tierra con el cielo y que, en consecuencia, puede albergar conocimientos y saberes indescriptibles. Encerrada en un trozo de espacio curvo que la convierte en casi inaccesible, esta elevación se convierte en una meta casi moral para los integrantes de la expedición, según nos cuenta, en primera persona, Théodore, el narrador que se encarga de llevar el diario de viaje de la expedición. Los aventureros conseguirán atravesar esa región ‘curvada’ del espacio, pero descubrirán que para la ascensión al monte análogo necesitarán de todas sus fuerzas y experiencias.
No es necesario afinar mucho para darse cuenta de que el viaje es más trascendente que físico; obsesionado por la filosofía oriental y la metafísica, Daumal propone al lector una experiencia iniciática de la mano de ese grupo de alpinistas: el monte análogo es tanto monte como alma, tanto espejismo como realidad. No en vano la novela lleva como subtítulo “Novela de aventuras alpinas no euclidianas y simbólicamente auténticas”. Como un Bunyan o un Dante, el francés se proponía ejemplificar una madurez interior a través de la exposición de un recorrido real; la muerte, sin embargo, torció su propósito.
Aun cuando, como hemos dicho, su inconclusión le reste enjundia, “El monte análogo” es una novela magnífica, interesante, divertida y de una viveza extraña; merece la pena atreverse a su ‘ascenso’.

Friday, July 18, 2008

Thursday, July 17, 2008

Madrid!

Miro y Yo.

Friday, May 16, 2008

Mission San Carlos Borromeo de Carmelo or Mission Carmel Chronology


Mission Carmel Chronology
1770 - Father Serra founds
1771 - Moved to Carmel River
1784 - Father Serra dies
1794 - 974 people at mission
1823 - Population down to 381
1834 - Secularization
1859 - Mission returned to church

Mission San Carlos Borromeo de Carmelo/ The second Mission/ The most beautiful Mission /The mission style was Moorish


San Carlos Borromeo de Carmelo
Second Mission
Founded: June 3, 1770 by Father Junipero Serra
Named for: Saint Charles Borromeo
Location: a few miles south of the city of Carmel on Junipero Avenue

San Carlos Borromeo is believed by many to be the most beautiful of all California missions. It is here that Fr. Serra made his headquarters for his California missionary work, and where he was buried upon his death in 1784. A year after its founding, the mission was moved from Monterey to a beautiful site in Carmel Valley. The Monterey site was not only inadequate for growing crops, it was a long way from where the Native Americans resided.

Fr. Serra was buried in the sanctuary beside the alter in the adobe church next to his longtime friend Fr. Crespi. A few years later the current large stone church was built around the small adobe church. In 1803, upon the death of Fr. Lasuen, Fr. Serra's successor, he too was buried in the stone church.

When secularization occurred in 1834 all of the mission lands, except the church site, were sold to private parties. The great stone mission church was abandoned and for 30 years stood roofless after its collapse in 1851. Enough money was eventually raised in 1884 to build a new roof, but the steep pitch was out of place with the original design.
The latest restoration, begun in the 1930's, has restored a more suitable roof, and is believed to be the most authentic restoration in the entire mission chain.