Wednesday, November 21, 2007

La obra de Pierre Bourdieu


Los nativos estaban relativamente tranquilos. Les habían quitado muchas cosas, ciertamente. Los médicos habían descrito el funcionamiento de sus organismos como si no fueran suyos. Los economistas habían hecho lo mismo con sus intercambios mercantiles. Hasta los lingüistas formulaban teorías acerca de sus lenguas sin tener para nada en cuenta sus opiniones. Pero había una cosa que no podían quitarles, porque esa cosa era, en el fondo, ellos mismos. Se trataba de sus gustos.
Que a uno le guste o no un coche o una casa, que le repugnen las películas de Paul Newman, que encuentre ridícula tal forma de caminar o que prefiera la música de Chopin a la de Wagner, ¿quién puede a uno discutírselo? En esas cosas manda sólo uno mismo (le podrán a uno afear sus gustos, pero no por ello impedirán que le gusten), son inevitables y absolutamente soberanas, dependen únicamente de nuestra inalienable personalidad. De gustibus non est disputandum, y sobre gustos no hay nada escrito. O no lo había hasta que un sociólogo de humilde origen campesino publicó, en 1979, un libro titulado La distinción. Criterio y bases sociales del gusto (1979). El texto se iniciaba con una demoledora encuesta sobre los gustos musicales a propósito de tres obras: el Clave bien temperado de Bach, el Danubio azul de Strauss y Rhapsody in Blue, de Gershwin. A pesar de la indiscutibilidad, la intimidad y la irrenunciabilidad de los gustos, resulta que los profesores de Enseñanza Superior, intelectuales y artistas, escogían masivamente a Bach, la clase media y los cuadros administrativos a Gershwin, y la clase obrera se inclinaba mayoritariamente por el Danubio azul. Aquel día la inalienable personalidad de los nativos sufrió un importantísimo revés.
Partiendo de esta desilusión inicial, Pierre Bourdieu mostraba cómo lo indiscutible -el sagrado terreno del gusto- era el campo de batalla de una disputa simbólica en la cual podía descubrirse toda la estructura social de la división de clases, con las estrategias colectivas que intentaban aprovecharla o combatirla, las desigualdades de capital cultural y las enormes dosis de sufrimiento personal engastado en las apuestas 'estéticas' aparentemente triviales o superficiales. Aquello que los nativos consideraban su propio ser, aquello que creían ser ellos mismos y llamaban su 'naturaleza' era, sin embargo, su sociedad. Nada más y nada menos.
Mediante el concepto de habitus -las estructuras sociales imbricadas en las prácticas y confundidas hasta con las reacciones musculares aparentemente más automáticas de los agentes sociales-, Bourdieu no conseguía solamente otorgar objetividad a todo aquello que los individuos consideramos inalienablemente 'subjetivo' y a lo cual los teóricos con inclinaciones metafísicas y poéticas quisieran llamar 'el ser', sino que prevenía a la sociología contra su vicio más acusado -el de atenerse exclusivamente a esa objetividad tan difícilmente ganada- porque mostraba que esas 'ilusiones' subjetivas que los agentes se hacen sobre sí mismos no son en absoluto una 'cantidad despreciable' que el sociólogo deba pasar por alto para ser más 'científico', sino un elemento indispensable para la descripción de la sociedad. De este modo, los hallazgos del teórico alcanzaban también un significado político: el conocimiento de las estructuras sociales de dominación simbólica -es decir, de esas 'ilusiones' que se hacen los nativos, y que constituyen una herramienta necesaria para su propia dominación material- se convierte en un a priori para cualquier intento de reformarlas, combatirlas, denunciarlas o neutralizarlas. Estas 'razones prácticas' operan ya, aunque inconscientemente, en los movimientos sociales que se oponen a ellas, y deben contar conscientemente en los programas políticos que aspiren a una acción social eficaz.
Pierre Bourdieu no había llegado por casualidad a estas conclusiones. Procedente de la filosofía, que siempre fue uno de sus referentes polémicos -se recordará su importante ensayo sobre La ontología política de Martin Heidegger (1976)-, después de licenciarse con sendas tesis sobre las objeciones de Leibniz contra Descartes y las estructuras temporales de la afectividad, se formó como sociólogo en Argelia: una sociedad en la cual no es difícil (con un mínimo de sensibilidad) convertirse en un 'intelectual de izquierda'. Desde el principio sus intereses, aunque aparentemente diversos, estuvieron fuertemente orientados. Gran defensor de la 'teoría' frente al sociologismo instrumental y estadístico, su obra siempre se centró en el papel social de las producciones 'culturales' y de los bienes 'simbólicos', desde las instituciones de enseñanza -soberbiamente analizadas en Homo academicus- hasta las bellas artes, pasando por una 'sociología de la sociología' y una profunda investigación sobre las raíces y la significación de la figura del 'intelectual'. En la que fue probablemente su última obra de gran ambición teórica, Las reglas del arte (1992), Bourdieu expresó a la perfección otra de sus nociones-clave, la de campo social. Tomando como eje La educación sentimental, de Flaubert, describió de forma insuperable la formación histórica del 'campo literario' y la emergencia del personaje del escritor, sus obligaciones estéticas y sus responsabilidades públicas, sus máscaras y sus metamorfosis, sentando las bases para una 'ciencia de las obras' que supere la estéril alternativa entre la crítica 'interna' o textual y la crítica 'externa' o sociológica. Convertido ya en una de las grandes figuras de la sociología de la segunda mitad del siglo XX y en uno de los intelectuales de referencia en el debate internacional, creador de una escuela de sociólogos que lleva su impronta y animador infatigable de una de las principales revistas europeas de sociología, Bourdieu dedicó especialmente sus últimos años a lo que consideraba que era la antes aludida 'responsabilidad pública' del intelectual: invertir su prestigio como científico y corredor de fondo a favor de la causa de la izquierda o, como él decía, de una izquierda de izquierdas, comprometida con los nuevos movimientos sociales europeos en lo práctico y, en lo teórico, con la utopía de una 'Europa de los intelectuales' capaz de resistir a los efectos negativos de la globalización cultural. Nadie como él fue capaz de hacer eso que es tan difícil, tan molesto y tan necesario: enseñarnos a los nativos cuál es el juego al que estamos jugando.
Le echaremos de menos.

Sunday, November 11, 2007

APROXIMACIONES A LO EXCLUSIVO











Lujo ostentoso o "Mal Gusto".
El lujo viene definido como ostentación. Se trata de gastar y exhibirse. Los consumidores llevan Rolex, bolsos Louis Vuitton, gafas con el LOGO GIGANTE de la marca que debe de ser demasiado llamativo. les encanta la comida industrial, congelada y chatarra en restaurantes decorados lujosamente. Adoran vacacionar en las Vegas porque para ellos esos hoteles de carton comprimido si son de super lujo, no como los edificios viejos que hay en Europa! Les encanta embarcarse en cruceros para estar comiendo, bebiendo y gastando todo el tiempo del recorrido ya sea que el viaje sea por el Caribe o al Mediterraneo, no importa, lo importante es que el barco sea lujoso, lleno de comida y tiendas de marca .Visten prendas caras maquiladas en Asia pero "reconocidas". prendas que lleven el logo del cocodrilo o los cuadros de Burberry en sus chamarras, camisas o gorras. Ropa que tambien visten otras personas de renta elevada, porque buscan distinguirse, excluirse del resto. Es una especie de carrera por demostrar quién es el más opulento. Iconos de este tipo de consumo de lujo son personajes como Donald Trump y Martha Stewart en la década de los noventa. Ahora son las clases adineradas de las economías de los países emergentes, 'los nuevos ricos de Rusia o China', son quienes más se aproximan a esta forma de entender el lujo. Pero las masas con dinero nuevo pueden estar en cada ciudad de cualquier pais occidental, en cualquier lugar existe este tipo de gente. Son Incultos, jamas leen y si llegan a comprar un libro es porque es un Best Seller y todo el mundo (inculto ) esta hablando de el. No saben nada de Historia, ni de Literatura, no saben que es Filosofia ni como se aplica en sus vidas, mucho menos comprenden la Pintura o la Poesia. Pueden distinguir las ultimas colecciones de Prada o Chanel pero no pueden reconocer un Rembrand o un Delacroix. Les aburre la Opera y la Musica Clasica. No saben quien fue Camus, Flaubert o Borges. Se aburren con la poesia y no entienden el cine experimental. Su vocabulario es pobre y muy reducido. De los problemas que aquejan actualmente al planeta ni los conocen ni les interesa. Mediocres de intelecto pero con mucho dinero. Gracias a su nueva riqueza les ha brotado el mal gusto y la pedanteria, son simplones, bromistas, buenas personas limpias y ordenadas.

Lujo crítico y experimental. Tras la explosión de la opulencia la elite educada (no la elite del dinero) entra en una fase más reflexiva aparece un tipo de personaje mas informado y con mas cultura. Su misma educacion lo convierte en un consumidor más crítico.No vale todo por el hecho de ser caro. Se busca más la calidad y se tiende a invertir más tiempo en distinguir entre los productos. Por ejemplo, saben distinguir entre un vino tinto de crianza y otro sin crianza; los trajes son discretos y muchas veces hechos a mano, Saben que Daslu es la tienda departamental mas exclusiva del mundo pero no es eso lo que buscan ni les importa ya que seria una frivolidad de pesimo gusto. 'Cuando la gente reacciona contra el consumo ostentoso, incluso exagerado y de marca visible, la calidad aparece como consecuencia lógica. En este nivel, el consumo del lujo se vuelve más personal, está menos sujeto a las tendencias. Los consumidores se vuelven más creativos y demuestran mayor conocimiento. Son coleccionistas de los mejores vinos, de la mejor musica, de las mejores peliculas, de obras de arte y de muebles hechos por artesanos. Un ejemplo de este tipo sería un Historiador o un Antropologo de alimentación que busca el único huerto de peras de los Medici que queda en el mundo, o el aficionado a las Trufas que no se contenta con comprarlas simplemente, sino que viaja hasta Alba para buscarlas por sí mismo. 'Los artículos de lujo son el botín de un viaje de exploración. Unas vacaciones sin asistir a un Museo, sin deleitarse con una Opera o Conciertos de Musica Clasica no estan completas, mucho menos si no se ha cenado en el mejor restaurante de la region que por lo regular debe de ser de Cocina de Autor.
Los expertos creen que este es el punto en el que se encuentra actualmente la elite educada de la sociedad occidental. El lujo se despega del producto y entra en el reino de la experiencia. Los consumidores se dan cuenta de que lo que importa no es la posesión en sí misma de un producto, sino la experiencia que le proporciona. 'Ahora el lujo está más escondido, oculto bajo una capa de innovación, intención y significado. El nuevo concepto incluye también la mayor preocupación por lo ecológico. Es el ecolujo, que combina el lujo con la naturaleza y lo artesano.

Saturday, November 10, 2007


NormaVincenzo BelliniFelice RomaniAn opera for: Maria Callas? Back then! Today, Norma is "the ultimate work" for Edita Gruberova, the singular prima donna assoluta of bel canto in our own time. A grand decorative opera on the one hand: ancient saga! War between Rome and Gaul, but Norma is also a psychologically fine-grained chamber play about a highly complex woman in the throes of terrible conflicts: Norma, high priestess of the Druids and mistress of the Roman proconsul Pollione. When she is betrayed, this "Casta Diva", this "chaste goddess" is determined to take revenge. It all ends terribly: a love-death burning at the stake! The madness, ecstasy and beauty of total bel canto!
Me muero por asistir a esta Opera. Me encanta la produccion y el elenco!

DELUXE LA MASIFICACION DEL LUJO


All I have to say is that I love this book and it's something I'll definitely read again in the future. It's very well-researched. I'm amazed, simply amazed, with the amount of information, from interviews and stories to quotes, facts, numbers, even fashion history etc.
Dana Thomas traveled around the world in order to give you a better understanding how the multi-billion dollar luxury industry works: who the key players were/are, how they got there, the people who are buying into the luxurious slice of the pie, the people behind counterfeiting etc. She also went into detail how some of the world's most renowned luxury goods are made.
Again, the amount of information is priceless. Priceless, I tell you. It will definitely change the way you view "luxury" and the brands you buy into these days.
Some of my favourite tidbits are:
Some Japanese girls work as prostitutes in order to buy luxury brand handbags
Chinese "hostesses" accept shopping visits with their clients at luxury brand stores, which stay open until midnight, as payment for services rendered. The next morning, the hostess returns the purchase for cash, less a 10 percent "transaction fee," this inflating luxury brands' sales figures in China and washing away any illegal cash transactions between the woman and her client.

A rich, hip New York banker met a pretty Russian girl in the bar of the Hotel Byblos in Saint-Tropez late one night and took her home with him. The next morning, she told him pointedly: "I could really use a new pair of Gucci shoes." He understood immediately that she was a working girl and took out his wallet. "No," she said, "Gucci shoes." And to the store they went.
Louis Vuitton has fourteen official sites – eleven in France, two in Spain and one in San Dimas, California (YES, IN THE USA!!!) where leather goods are produced.
Diana Vreeland wrote in 1984: "Bloomingdale's is the end of shopping because there isn't anyone to wait on you, then you see a man; you think he's a floorwalker: ‘I'm sorry, lady, I can't help you. I'm like you, I'm just looking for somebody to help me.' So you go out into the street with tears in your eyes: you've accomplished nothing and you've lost your health!... Or I go into, say, Saks Fifth Avenue, and there on a rack on wheels are two dozen $5,000 dresses. On a rack! It shocks me... $5,000 dresses, dangling there... Of course a lot of people enjoy the variety. They go home empty-handed. But they've shopped. It's a sport."

"There I was sitting in a row of the Dior show with French first lady Bernadette Chirac and former first lady Claude Pompidou, and they looked like they had been hit in the face with a cold dead fish. They couldn't believe what they were looking at: this conservative house where they've all bought their clothes for years. How much was there that Madame Chirac or Madame Pompidou could wear?" -- New York socialite and lifelong Dior client Nan Kempner (1997)
Miuccia Prada met Patrizio Bertelli, a leather goods manufacturer from Arezzo, in Tuscany. Fashion legend has it that she caught him at a trade show in Milan in 1978 selling cheap knockoffs of her bags, legally pursued him to stop, then decided to bring him on board to handle her manufacturing instead.
"I am tempted to say what is luxury: servants and sixteenth-century service. If you want to talk about rare beauty, I know what it is. To fake luxury today is easy. You put some details from the brand's past, you put a little bit of gold, and that's it. I can't bear that... Real luxurious people hate status. You don't look rich because you have a rich dress. When you look at a person, do you see the spirit or the sexiness or the creativity? Just to see a big diamond, what does it mean? It's all about satisfaction. I think it's horrible, this judgment based on money. It's all an illusion that you look better because you have a symbol of luxury. Really, it doesn't bring you anything. It's so banal." -- Miuccia Prada

Chanel's first freestanding store was in Hawaii – Royal Hawaiian Shopping Center, 1984, before New York, before Beverly Hills. Why? Because of the Japanese tourists.
I remember an American woman I saw one morning in the Peninsula Hotel in Hong Kong. She was a chic New Yorker in her fifties, well dressed in a designer pantsuit, good jewelry, and Chanel sunglasses, and obviously wealthy enough to pay $500 a night at one of the world's top hotels. She walked up to the concierge desk and asked its chief, "Where can I buy a good fake Rolex? You know, a really good fake." The concierge looked at her incredulously and said he didn't know. I looked at her and wondered, "Are the sunglasses fake, too?"
"I remember walking into an assembly plant in Thailand a couple of years ago and seeing six or seven little children, all under ten years old, sitting on the floor assembling counterfeit leather handbags," the investigator told me as we drove away from the (counterfeiting) raid. "The owners had broken the children's legs and tied the lower leg to the thigh so the bones wouldn't mend. He did it because the children said they wanted to go outside and play."
These days, the rich buy Isaac Mizrahi designs at Target while the middle market shops at Gucci. Mizrahi calls the phenomenon "bipolar shopping disorder." Lagerfeld thinks it's just terrific. "We live in a time when expensive and inexpensive -- not cheap, I hate that word -- can live very well together. It's the first time in fashion this happened."
"Before, cheap clothes looked cheap," Andersson (H&M) told Dana. "Today, it's nearly impossible to see the difference, and that's what we are trying to prove. We can never be luxurious as Chanel, but luxury is more in YOUR perception than what it says on the label. We see ourselves as competitors with everyone -- Gap, Zara, but also Chanel. Why shop at Chanel if you can shop at H&M?"
The real rich do not attend the couture shows. "Most of the Chanel clients are not here," Karl Lagerfeld said after the Chanel couture show in July 2006. "They have other things to do, you know? But the oceans are crossed by private jets for fittings.""Who are they?" Dana asked"New fortunes. Huge fortunes. People who are richer than air. People we don't really know – we know if the money is clean – but people who don't want to be identified. It's not the red carpet. Whenever you have the dress on the red carpet, those women, they cancel their order immediately. The women who buy couture don't want to be identified with actresses.""Where do they live""China, there are more than a couple."A few days later, Chanel's head seamstress and one of its vendeuses were flown with the collection to China for the weekend on a private jet.

ON PARADISE DRIVE.!


Me rei muchisimo, el tipo sabe observar bastante bien a su sociedad.
"Nadie" -habría que añadir-, con la excepción de este comentarista neoconservador David Brooks que aun cree en la virtud esencial de la América suburbana, la frontera del viaje sin fin que la clase media estadounidense emprende para mejorarse a si mismo, según sostiene inverosimilmente en su libro, "On Paradise drive" (Simon and Schuster , 2004). Los estadounidenses suburbanos son tan virtuosos, bajo la óptica de Brooks, y tienen tanta "energía y productividad", que, pese a limitarse a buscar "un lugar para perseguir sus sueños privados... una casa simpática ("nice" es el adjetivo que repite) con un patio simpático y una carrera simpática y niños simpáticos en escuelas simpáticas" han creado, casi sin darse cuenta, una superpotencia a la que todo el mundo odia con visceralidad, "desde Osama Bin Laden y Sadam Husein hasta manifestante antiglobalziacion". ¡Ay pobres residentes extra urbanos de Dayton (Ohio), tan mal comprendidos! El elogio de Brooks a la América Media suburbana tiene todos los componentes ideológicos del nuevo republicanísimo de George Bush, un extraño victimismo de los mas poderosos, respecto a las "elites progresistas urbanas" y respecto al mundo entero. Pero, en el fondo, ni sus héroes suburbanos se creen tan virtuosos. En las nuevas urbanizaciones valladas de Arizona, Nevada,California, Colorado o Virginia –las zonas de mayor crecimiento demográfica del país- o en la ciudad jardín de New Jersey, todo el mundo esta ocupado consumiendo en los centros comerciales o llenando sus carritos de chatarra en COSTCO o WALL MART.

BOBOS EN EL PARAISO



Quienes son los BOBOS? Son los bohemios burgueses, capaces de haber creado ahora una nueva cultura, un credo y un estilo exclusivo de vida como síntesis de lo que un día fueron, y de lo que un día rechazaron. Nada que ver con lo yuppies que nunca tuvieron nada de bohemios. Para los bobos, traer a los ámbitos de la prosperidad burguesa el estilo de sus años juveniles, cuando eran enemigos del sistema dominado por los WASP (blancos anglosajones protestantes), es su mejor sello de distinción.

Ni yuppies, ni nuevos ricos. Se trata de una numerosa secta de hombres y mujeres de muy elevados ingresos, agresivos e inventivos, que se cotizan en las esferas más altas del mercado de las oportunidades por lo que saben, y no por su origen de cuna. Como bohemios que fueron desprecian la cultura patricia de los antiguos ricos, la de los advenedizos que quieren enseñar de una vez todo lo que tienen, y la aburrida cultura homogénea de la gris clase media uniformada en sus creencias, aficiones y temores. Desprecian, por tanto, la mediocridad, pero desprecian también la pobreza verdadera, que es la carencia. Si llegaron donde están, no gracias a su sangre sino a su talento, pueden crearse un mundo exclusivo para ellos, de disimulado pero firme bienestar. Su mundo es caro, porque toda exclusividad social cuesta dinero, y ellos lo tienen a montones.

Todo esto, y mucho más, está explicado con amenidad, y mucho de cinismo, en el libro Bobos en el paraíso (la nueva clase superior y cómo llegaron allá) de David Brooks, un periodista muy bien pagado, (un pseudintelectual de derecha o neoconservador liberal como el se denomina) un bobo él mismo, según propia confesión, que nos explica ampliamente las características de la hermandad a la que pertenece, sustituta de la vieja clase masculina de los WASP, que terminó su dominio económico y cultural al fin de la era industrial en los años cincuenta. En la década siguiente, los bobos, que para entonces eran sólo bohemios envueltos por el humo de la marihuana, se encargaron de demoler los pilares culturales en que la vieja clase se asentaba, para luego retomar ellos mismos el relevo en las novedosas circunstancias de la era tecnológica al final del siglo pasado e inicio de este milenio..

Son ahora dueños de empresas de software, especialistas en el mercado, publicistas, editores, periodistas, creadores de nuevas empresas capaces de vender productos insospechados que alimentan los nuevos gustos inventados por ellos mismos, como es el caso de la cadena de cafeterías Starbucks, una genuina creación de la cultura de los bobos. En lugar del infame café americano, servido en tazas generosas para paladares comunes, los bobos han creado el gusto por el refinamiento con el café capuchino, del que se ofrecen decenas de variedades. Y, dicho sea de paso, el eje de la vida hogareña de los bobos no es una sala de muebles pretenciosos, sino la cocina, inmensa y dotada de refrigeradores de superficie cromada, capaces de contener un elefante descuartizado
Para un bobo resulta una afrenta a su pasado sedicioso, y a su gusto desafiante del viejo establecimiento, ponerse al volante de un Mercedes, sumum del mal gusto patricio de los WASP, y prefiere un Land Rover todo terreno superequipado, capaz de llevarlo al fin del mundo a través de caminos escabrosos, aunque el fin del mundo sea el ámbito de su propio reparto residencial, exclusivo sólo para bobos. Ambos, el Mercedes y el todo terreno valen lo mismo de caros, pero la diferencia está en el gusto, o en el rechazo del gusto arcaico. Nadie verá nunca a un bobo metido dentro de un traje de Armani, y la bastarán unos jeans desteñidos y una camisa casual, ambos caros también, para trabajar en su despacho, donde se juegan millones de dólares; y podrá lucir, a lo mejor, una coleta, o una barba mal cuidada como en los viejos tiempos de rebeldía contra la guerra de Viet Nam, y unos zapatos para escalar montañas que nunca va a escalar, otra vez caros y exclusivos, por supuesto.

Según el recuento de Brooks, la revolución de los bobos sólo fue posible cuando a comienzos de los años sesenta, para el tiempo en que todos ellos se entregaban a la protesta, se produjo una reforma radical en el sistema de admisión a las universidades, que dejó de un lado la pertenencia a las familias WASP como requisito necesario para asegurarse un puesto de estudiante en Harvard o en Princeton, y abrió las puertas a todos aquellos que demostraran tener un talento superior, cualquiera que fuera su origen. Hoy, la educación es la base de su status, dime de que universidad vienes y te diré quién eres; pero saben que es un status precario que no pueden heredar a sus hijos, pues no se trata ahora del apellido, sino del cociente intelectual.
Cualquiera diría que a aquellos muchachos de antaño los absorbió el sistema implacable, pero Brook alega lo contrario, que ellos absorbieron al sistema, moldeándolo a su propio gusto, y que al romper con las viejas barreras, colocaron la inteligencia creativa por encima de cualquier otra cosa.

Y para mayor abundamiento en la ruptura de los cánones, los bobos tienen en Bill Gates su propio santo a quien rezarle. Se salió de la universidad alegando que no tenía nada que pudieran enseñarle, y empezó a inventar de nuevo el mundo desde un garaje.
Algunas definiciones del escritor David Brooks, sobre este nuevo modelo generacional de inicios del siglo XXI:
• Son gente adinerada, pero que trata de no convertirse en materialista. Esta generación ya salió de la fiebre por la marcas que mostraban los yuppies de hace 10 años; y como es de mal gusto ostentar, se gastan el dinero en aparentar que no lo poseen.
• El dinero que más cuenta dentro del grupo de los BoBos es el obtenido como efecto de materializar una visión creativa.
• Invierten mucho dinero en la cocina y el baño, pero no en la sala o en el comedor porque son símbolo de la clase alta.
• La preocupación por la salud también define a estos intelectuales del consumo. Compran comida sana y natural, aunque cueste más que la común y corriente.
• Todo lo que tocan no lo convierten en oro, como lo hacían los yuppies, sino que lo transforman en algo artístico o espiritual.
• No hacen compras en los centros comerciales de moda, sino en mercados de las pulgas para adquirir objetos que estabilicen su ritmo Zen y le den armonía a su hogar, así cuesten una fortuna.
• Se sienten culpables por el éxito y tienen que demostrar que no hacen parte del Establishment, por eso se burlan de ellos mismos y de su educación en los mejores colegios y universidades.
• Cuando son entrevistados no aparecen en elegantes oficinas con impecables atuendos, sino con una pistolita de agua o metidos en una tina (como lo hizo un alto ejecutivo de Microsoft para la portada de la revista Fortune).
• Aunque tengan 40 ó 50 años, aún conservan lenguaje de adolescentes y adoran los juegos electrónicos.
• Jamás hablan de sus años en Harvard o Yale, pero sus hijos sufren la presión del conocimiento y son bombardeados con juguetes pedagógicos y clases privadas.
Todo esta bien, te diviertes durante la narracion, en algunos momentos hasta te identificas plenamente, peeeero.....de la mitad del libro en adelante viene el tipico lavado de cerebro de la derecha, "que padre ser asi" "solo los bobos somos lo suficientemente maduros para no caer en radicalismos politicos ni religiosos", ya saben, LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER! Segun Brooks ya no sirve ser intelectual, ni radical, el mundo esta muy bien asi y solo los Norteamericanos son el modelo de vida y personalidad para el resto del planeta!...O sea, el tipo ni la despista ni le interesa que lo tilden de loco, total asi diciendo idioteces se la pasa super bien y se mantiene con muchisimo exito entre las masas siempre incultas de su pais. Dejemos que siga durmiendo de ese lado. Me entretiene mucho en un principio, pero siempre al final me aburre.
Ah...y no conforme con lo que dijo en este libro saco otro enseguida....
les hablare de ese ensayo despues.......bye!

Thursday, September 27, 2007

Museo d'Orsay. París. Grandes Museos del Mundo.


El Museo d'Orsay (Musee d'Orsay en francés) superó muchisimo mis expectativas.
El propio edificio del museo es maravilloso, con espacios amplios y luminosos donde pude correr bailar y cantar frente a los cuadros de mis impresionistas preferidos.
Debo de confesar que tambien anduve tocando las esculturas, incluso las del Rodin, afortunadamente ningun guardia me vio. Pero al final me lleve un buen regano de mi mama...pense que no me habia visto correr pero me equivoque!